Adaptación.

Un lugar nuevo: estar ahí ya es lo suficientemente difícil. Pero sentirte parte, es mucho más complicado. Pueden pasar años antes de que empieces a sentir que perteneces a un lugar. Paso a paso estás más cerca, aunque cada tambaleo te regresa lo que se siente como 5 kilómetros atrás.
Un día despiertas y te das cuenta de que ese lugar nuevo, perdió su novedad y que tú estás más mimetizado de lo que creías. Que lo que sabes ya no son datos, sino estrategias. Que ya no sobrevives, sino que convives. Que la vida no es tan mala en este nuevo lugar, sino que solo te hacía falta conocerte como parte de él.

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