Nos robaron, pero no nos destruyeron

Nos sacaron, arrastrando, 
de un lugar que sí conocíamos. 
De un lugar al que sí pertenecíamos. 
Al que teníamos derecho 

Poco a poco, en el camino, 
nos quebrábamos con las piedras
que estaban en un camino 
que no habíamos querido recorrer. 

Paso a paso, nos rompían 
y nos dejaban en un mínimo ser
que no sólo no éramos, sino que 
nunca quisimos ser. 

Pero cuando nuestro único ojo 
se abrió, nos dimos cuenta 
que no nos dejaron sin opción 
y que lo único que teníamos era 
una elección: reconstrucción.

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